sábado, 28 de febrero de 2009

Indiana en el Sáhara


Sayid y Mohamed (nombres ficticios) viven en el Sáhara Occidental. Son pastores de camellos, el único empleo al que han podido acceder en un lugar ocupado por Marruecos desde 1976. Nacieron allí mismo, a diferencia de muchos funcionarios y colonos llegados del norte, atraídos por los interesantes salarios y empleos que la dinastía alauí ofreció a los marroquíes que se desplazaran al inhóspito paraje recién adquirido vía "Marcha Verde".

Quizá los padres de Sayid y Mohamed eran españoles, como lo eran todos los saharauis que vivían bajo la dominación española hasta 1976, año en que España abandonó su colonia de manera vergonzosa, propiciando la sangrienta invasión de Marruecos.

Quizá no tuvieron tiempo de leer el BOE, ocupados en huir al desierto mientras eran perseguidos y bombardeados por la aviación marroquí con Napalm, bombas de fragmentación y fósforo blanco, ante la mirada pasiva de España y la comunidad internacional. Un BOE que les daba un año de plazo para reclamar su propia nacionalidad, la nacionalidad española, o de lo contrario la perderían. O quizá sí lo leyeron, pero no pudieron acreditar su origen porque las fuerzas de ocupación se incautaron de todos los libros de familia que pudieron... los mismos libros que ahora venden por 8.000 euros a todo marroquí que pueda comprarlos y quiera aventurarse a pedir la nacionalidad española con documentación falsa.

Para estos dos jóvenes pastores, la única posibilidad para salir del Sáhara ocupado es la patera. Sayid lo ha intentado dos veces, Mohamed cuatro, por 400 euros cada viaje. Una fortuna, si tenemos en cuenta que su salario no llega a los 100. Tras pasar unas horas por las comisarías de Fuerteventura o del sur de Tenerife, los dos chicos conocen bien la puerta de salida del primer mundo, "gracias" al acuerdo de ¿repatriación? que España tiene suscrito con Marruecos.

Mientras, sobreviven con el salario que, curiosamente, les paga un español. Su patrón tiene 100 camellos, con un valor que ronda los 2000 euros por animal. Ellos los llevan a pastar por el desierto, y cuando el señorito trae turistas, también hacen de domadores y payasos de circo para regocijo del público, que tras pasar dos días en el desierto se siente como Indiana Jones buscando el Arca.

Pero no sólo hay trabajo para los pastores. Por 200 euros al mes (un salario "generoso para el país", en palabras del señorito), cuatro o cinco mujeres trabajan de sol a sol para atender a los grupos. En la jaima, el señorito da dos palmadas, como en la Edad Media, y el "servicio" acude raudo, con una comida que han preparado a 200 km. para que los turistas no sufran las penalidades del desierto, donde los camelleros sobreviven con leche de sus animales, pan y té. En la jaima de los españoles, en cambio, ensalada, falafel, pescado frito y cordero, vino tinto y, de postre, frutas. Otra palmada, la mesa queda recogida y los turistas sestean/sesteamos...

Quizá Zaahira (nombre también ficticio), la más joven, tenga más suerte que Sayid y Mohamed, y pueda entrar en España por el aeropuerto. He oído que uno de los turistas, a punto de jubilarse, busca una mujer que le haga la comida y le planche las camisas en España.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El caso es que la historia me suena un poco y me asquea el doble.

¿Sayid?, tus referencia te delatan amigo mio.

Anónimo dijo...

(Vaya, la primera frase es facilmente malinterpretable)

Álber dijo...

¿Estoy muy espeso o lo estás tú, Pejooe?

1.- ¿De qué te suena la historia?
2.- Aunque no lo creas, el nombre no sale de Lost.
3.- No sé por dónde malinterpretas que Sayid y Mohamed viven en el Sáhara Occidental...