miércoles, 16 de junio de 2010

De ron y mar



Regla, Habana. 2 de julio de 1998.

Se levantó con resaca. Ese endemoniado ron de tetra brick estaba perforando su estómago poco a poco. Vomitó antes de dirigirse a la cocina para intentar desayunar algo. La madre oyó sus pasos y lo reclamó desde el cuarto:

Osmani, ven acá. No me has puesto la insulina ni me has dado el desayuno. ¿Es que nunca vas a pensar en tu madre? Anoche llegaste a las cinco y media.

Ya va, vieja respondió. Todo no va a ser trabajar y cuidar a mi madre, también necesito algo de diversión.

Antes de sacar la insulina de la nevera, volvió al baño para vomitar de nuevo. Hoy no desayunaría. No se le podía pedir otra cosa a un ron de 25 pesos. Ya llegaría el día en que pudiese probar de nuevo el Havana 7, como en los viejos tiempos.

Sacó la insulina: midió 10 unidades, la dosis habitual de la mañana, y se acercó con la jeringuilla a la habitación de la madre.

El panorama era terrible. La vieja yacía en bragas tendida sobre la cama, con sus casi 400 libras de peso a la vista de cualquiera que tuviese el valor de asomarse. Alrededor, montañas de ropa sucia, platos con restos de comida en el suelo y alguna cucaracha escalando las paredes. Tarea fácil para ellas, pues desde que vivían en aquella casa no habían podido encalar ni pintar... y 29 años son muchos años para unas paredes que tenían que soportar la humedad y el salitre de la bahía, a sólo 25 metros.

Pinchó el vientre de la madre, mecánicamente.

“Qué foca”, pensó. “Soy un cuidador de focas, horribles focas que no paran de devorar comida. Focas a las que debo alimentar cada día, a pesar de que no gano lo suficiente para mantenerme a mí mismo. Comida de focas, mi existencia se basa en conseguir comida para focas de cualquier manera. Asco de vida”.

Mira a ver qué encuentras en la panadería, quiero bollos y algo de yogur gritó la madre.

Podías ir tú, podías levantarte alguna vez de esa cama. Cuando te mueras voy a tener que tirar la pared de tu cuarto para poder sacarte respondió Osmani.

No estés hablando mierda, sabes que no me puedo mover, que cada vez que intento ponerme de pie se me baja la tensión y me mareo, y de lo de bajar la escalera ya ni hablamos.

Tendrás que tomarte la leche y el pan que sobró de ayer. No hay nada en el frío, y ya veré si consigo hoy algo por ahí, que la libreta la tenemos a cero.

Se puso la camiseta, sudada de la noche anterior, los únicos pantalones largos que tenía y las cholas de playa que le servían para todo. Bajó la escalera de un salto y se encaminó hacia el mercado, a ver si conseguía algo en dólares. ¿Dólares?

“Mierda, no me queda ni un chavito" recordó. "Habrá que ir al centro a resolver”.

Se montó en la lanchita, la que cruza la bahía desde Regla hasta el Museo Bacardi, la misma que habían secuestrado hace casi diez años cuatro vecinos suyos con cuatro cuchillos de cocina. En lugar de encontrarse con Miami, lo hicieron con una bala de 12 milímetros cada uno, que atravesó sus cabezas. El régimen no se andaba con chiquitas cuando se trataba de imponer condenas “ejemplarizantes”...

Pero hoy nadie iba a secuestrar nada. El día estaba soleado, y a pesar se no tener nada en el estómago, esbozó una sonrisa al ver que, desde el otro lado de la lancha, se acercaba Yudileisi con una de esas minifaldas que tanto le excitaban.

Hola bambino masculló la mulata—. ¿Dónde te has metido? No te veo desde hace dos semanas.

Lo de siempre flaca. Jineteando, dándole de comer a la vieja, y bebiendo por la noche en el malecón, poco más se lamentó Osmani. La que te has perdido eres tú, desde que te echaste ese novio francés. Qu'est-ce que vous avez fait?

No es mi novio, ya lo sabes, sólo me invita a mojitos en el Habana Libre. Ya sabes que ahora ya nos dejan entrar sin sobornar a nadie.

Mojitos, ya. Empiezas por los mojitos y acabas encima de él. ¿Vas a vivir así toda tu vida?

Mira, Osmani, tampoco tú eres un ejemplo de moralidad. Vives de contarles cuentos chinos a los yumitas y de ofrecerles mujeres replicó Yudileisi.

Yo no les ofrezco mujeres, los llevo a comer a paladares y a bailar en discotecas, no sé qué hay de malo en eso.

Sí, seguro que eso es todo lo que haces.

¿Qué vas a hacer ahora?, ¿no tienes un ratico? preguntó Osmani.

He quedado con Gianfranco, va a llevarme a Soroa, a los baños termales y al orquidario.

Venga, por un rato tarde que llegues no se va a ir. Tengo la llave del departamento de mi hermana, que cae al lado del Bacardi.

Déjate de Bacardis, que ya llego tarde. Otro día, hay más días que judías.

Realmente quería a aquella mujer. Quizá era la certeza de no poder poseerla lo que más le atraía de ella. Desde adolescentes se acostaban, y desde adolescentes tenía que soportar verla de la mano de los más profundos comemierdas, comemierdas italianos, alemanes, españoles, franceses, del “iuesei”, pero comemierdas al fin. Gordos, flacos, jóvenes, viejos, rubios, morenos... pero nunca cubanos, excepto él. Muchas veces no sabía si encajarlo como una suerte o como una desgracia. Él nunca se iría con una extranjera, o quizás sí, pero no con tantas extranjeras.

¿Por qué no te vienes conmigo?, ¿por qué no dejas a los yumas y empiezas con alguien que te quiera de verdad? susurró, agitándola por el antebrazo.

Cállate, imbécil, que te está oyendo todo el mundo. contestó, enfadada. ¿Y tú qué me vas a dar?, ¿una suegra a la que cuidar?, ¿una casa semiderruida?, ¿un pan duro para desayunar?

La soltó, apartándose entre la multitud que abarrotaba la lancha.

“Maldita zorra”, pensó. “Ojalá te peguen algo esos pervertidos”.

La lancha tocó tierra. Amarraron cabos y la gente comenzó a salir, despacio, sin mucha prisa. Parecía que no tenían sangre en las venas, o que la tenían congelada, como los lagartos cuando se va el sol. Aunque, con aquel pegajoso sol de agosto, cualquier lagarto debería estar en forma.

Cruzó la plataforma y plantó los pies en el cemento del muelle. Se dirigió a la Catedral. “Hoy es sábado”, pensó. Los sábados, toda Habana Vieja era inundada por mareas de turistas, de todos los colores y de todos los países. Prefería a los españoles, podía hablar con ellos sin esfuerzo, y muchos venían a su aire, sin el “todo incluido” que le daba poco margen a los que, como él, buscaban llevarlos a algún local donde tuvieran pactados un par de dólares por cada turista al que acompañaran. Hubiera podido acercarse a la estación de guaguas y buscar extranjeros allí, pero hoy no le apetecía moverse mucho. La vieja, además, esperaba por su bollo y tenía que estar pronto en casa para prepararle los frijoles. Sintió un escalofrío.

“Las doce”, pensó.

Con algo de suerte podría engañar a algún turista, volver a coger la lancha, ir al mercado, comprar un bollo y quizá unos gramos de puerco, hacer el almuerzo, volver a La Habana, seguir engañando a turistas, comprar un tetra brick de ron, beber y tocar la guitarra en el malecón, volver a casa, vomitar, masturbarse pensando en Yudileisi, vomitar, levantarse, pinchar la insulina a la foca...

Sintió que no podría hacerlo más. No tenía sentido repetir ese absurdo bucle, imitando a Sísifo, que debía empujar la piedra hasta la cima de la montaña, desde donde ésta volvía a caer por su propio peso, infinitamente. ¿Cuándo terminaría todo?, ¿cuando enfermara?, ¿cuando apareciese muerto en la cama una mañana? Solía engañarse con la idea de que Yudileisi se daría cuenta un día de lo que él la quería, y que preferiría un hombre pobre y honesto a un esapagueti putero. Pero hoy comprendió que no, que eso nunca sucedería, y que el único día feliz que le quedaba por vivir era el día de la muerte de su madre. Se sentó en un banco, turbado, descolocado, todo le daba vueltas. El corazón se le aceleró, y se mareó. La temperatura no ayudaba, y el estómago vacío tampoco. No podía levantarse. Pidió ayuda a una pareja de alemanes que pasaban, pero lo tomaron por un borracho y aceleraron el paso. Sintió de nuevo náuseas, y decidió que lo mejor era acostarse en el banco un rato. Se quedó dormido.

Despertó media hora después; un policía le zarandeaba los brazos y le preguntaba qué hacía allí a esas horas, bebido.

No he bebido, compañero, me ha dado un mareo respondió, molesto.

Si está malo vaya al policlínico, no se puede tirar en un banco y dar esa imagen de la ciudad. Fíjese, todo esto está lleno de turistas, y de ellos vivimos.

No se preocupe, en seguida me voy —respondió, educado.

Se levantó. La cabeza todavía le daba vueltas, pero al menos podía tenerse en pie. Se dirigió a la parada del camello, que quedaba a pocos metros. Quería volver a casa, pero no en lancha, no aguantaría ese trayecto por el mar y de pie. El camello daba la vuelta al final de la bahía, sorteándola. Pese a que el recorrido era más largo, a esa hora quizá podría ir sentado.

Subió y, en contra de lo que suele ser habitual en el camello, había varios asientos libres. Pagó el billete y se sentó al lado de una chica, adolescente, que aún no llegaba a los 15. Llevaba una falda azul, por encima de las rodillas, que le recordó vagamente a la de Yudileisi. Miró sus piernas, depiladas hasta la altura de la falda, que, al estar un poco replegada, dejaba a la vista el vello de los muslos, que la joven no había eliminado. El contraste entre las piernas lisas y los muslos con vello le resultaba un poco antiestético, aunque no por ello dejó de mirarlos. Dejó que su mano izquierda fuese cayendo disimuladamente entre sus piernas y las de ellas, como en un descuido. Ella percibió el contacto, pero no se apartó. Por el contrario, se acercaba cada vez más, apretando la parte lateral de sus muslos contra Osmani. Cuando estaba a punto de meter su mano bajo la falda, se acordó de la vieja, de Yudileisi, de la nevera vacía, de su mareo, de sus vómitos mañaneros y de la estupidez de sus días. Se dio asco a sí mismo al verse frotándose contra una niña. Se levantó y se bajó, sintiendo de nuevo el golpe del calor en la cabeza. Quedaban tres cuadras para su casa, y las recorrió a toda prisa. Subió la escalera, entró en su departamento y se acostó bruscamente en su cama, esperando a que la taquicardia pasara.

Osmani, ¿has traído algo para almorzar?, ¿me vas a tener a pan y leche? gritó la foca. Soy diabética, ¿es que no lo recuerdas? Ponme la insulina y prepara el arroz y los frijoles.

Ya voy mamá, dame antes media hora para preparar la carne que he traído. Quédate en la cama respondió.

Se levantó y fue a la cocina. Abrió la nevera y tomó la insulina inyectable. 100 unidades, suficiente para matar a un caballo. Se sentó en el viejo sofá del salón. Prendió la tele. Desnudó su brazo. Clavó la jeringuilla en su hombro y dejó fluir la insulina, antes de acomodarse, de lado, y echar una siesta.

martes, 31 de marzo de 2009

¿Mossos d'Esquadra?; ¿paramilitares?

Ya sé que llego un poco tarde, pero mi ritmo vital no me deja analizar la realidad hasta unas semanas después de acontecer. Miren este vídeo, me trae recuerdos de mi año académico en la ciudad de Barcelona.



Qué miedo. La verdad es que parecía algún país del tercer mundo o la España preconstitucional... son unos delincuentes en toda regla. Lo único que los diferencia de una pandilla de vulgares matones es que entre todos les pagamos para que nos apaleen.

¿Se imaginan la conversación de uno de estos tipejos cuando llega a casa por la noche? "Hola cariño... estoy reventado, hoy he tenido un montón de curro. Salgo por la tele, ya me verás. Tuve que hostiar a montón de niños que se manifestaban contra una colonia que quieren implantar en la universidad, o algo así".

¿Se supone que ésta es la policía de un tripartito progresista? Una vez presencié el apaleamiento de un ciudadano de Europa del Este por parte de este cuerpo represor por el mero hecho de estar borracho en la calle. Otra vez me pegaron un porrazo en las piernas sin motivo alguno, pues sólo "pasaba por allí". Si te cruzas con ellos, cambia de acera.

sábado, 28 de febrero de 2009

Indiana en el Sáhara


Sayid y Mohamed (nombres ficticios) viven en el Sáhara Occidental. Son pastores de camellos, el único empleo al que han podido acceder en un lugar ocupado por Marruecos desde 1976. Nacieron allí mismo, a diferencia de muchos funcionarios y colonos llegados del norte, atraídos por los interesantes salarios y empleos que la dinastía alauí ofreció a los marroquíes que se desplazaran al inhóspito paraje recién adquirido vía "Marcha Verde".

Quizá los padres de Sayid y Mohamed eran españoles, como lo eran todos los saharauis que vivían bajo la dominación española hasta 1976, año en que España abandonó su colonia de manera vergonzosa, propiciando la sangrienta invasión de Marruecos.

Quizá no tuvieron tiempo de leer el BOE, ocupados en huir al desierto mientras eran perseguidos y bombardeados por la aviación marroquí con Napalm, bombas de fragmentación y fósforo blanco, ante la mirada pasiva de España y la comunidad internacional. Un BOE que les daba un año de plazo para reclamar su propia nacionalidad, la nacionalidad española, o de lo contrario la perderían. O quizá sí lo leyeron, pero no pudieron acreditar su origen porque las fuerzas de ocupación se incautaron de todos los libros de familia que pudieron... los mismos libros que ahora venden por 8.000 euros a todo marroquí que pueda comprarlos y quiera aventurarse a pedir la nacionalidad española con documentación falsa.

Para estos dos jóvenes pastores, la única posibilidad para salir del Sáhara ocupado es la patera. Sayid lo ha intentado dos veces, Mohamed cuatro, por 400 euros cada viaje. Una fortuna, si tenemos en cuenta que su salario no llega a los 100. Tras pasar unas horas por las comisarías de Fuerteventura o del sur de Tenerife, los dos chicos conocen bien la puerta de salida del primer mundo, "gracias" al acuerdo de ¿repatriación? que España tiene suscrito con Marruecos.

Mientras, sobreviven con el salario que, curiosamente, les paga un español. Su patrón tiene 100 camellos, con un valor que ronda los 2000 euros por animal. Ellos los llevan a pastar por el desierto, y cuando el señorito trae turistas, también hacen de domadores y payasos de circo para regocijo del público, que tras pasar dos días en el desierto se siente como Indiana Jones buscando el Arca.

Pero no sólo hay trabajo para los pastores. Por 200 euros al mes (un salario "generoso para el país", en palabras del señorito), cuatro o cinco mujeres trabajan de sol a sol para atender a los grupos. En la jaima, el señorito da dos palmadas, como en la Edad Media, y el "servicio" acude raudo, con una comida que han preparado a 200 km. para que los turistas no sufran las penalidades del desierto, donde los camelleros sobreviven con leche de sus animales, pan y té. En la jaima de los españoles, en cambio, ensalada, falafel, pescado frito y cordero, vino tinto y, de postre, frutas. Otra palmada, la mesa queda recogida y los turistas sestean/sesteamos...

Quizá Zaahira (nombre también ficticio), la más joven, tenga más suerte que Sayid y Mohamed, y pueda entrar en España por el aeropuerto. He oído que uno de los turistas, a punto de jubilarse, busca una mujer que le haga la comida y le planche las camisas en España.

lunes, 5 de enero de 2009

Pasatiempos: encuentra el titular


Para hoy, proximaparadautopia te propone el siguiente pasatiempo: encuentra el titular escondido entre las cuatro frases propagandísticas del ejército o del Gobierno de Israel.

El País: Gaza está parcialmente cercada

El Mundo: Hamas, a Israel: "Os acogeremos en cada esquina con fuego y hierro"

Público: Israel mata a otros 23 civiles en Gaza

Abc: Israel detiene a "decenas" de miembros de Hamás en Gaza

La Razón: Israel parte Gaza en tres: operación "Arrancar de raíz"

Nota: deja pasar un par de horas entre la lectura del pasatiempo y la ingestión de alimentos, para evitar el vómito.

domingo, 4 de enero de 2009

¿Combates en Gaza? Tres titulares, tres mensajes


Titula El País en su edición digital:

Intensos combates en Gaza
04/01/2009

Hamás asegura que secuestró a dos soldados y mató a otros nueve.- Israel lo niega.- Fuentes israelíes hablan de 30 de sus soldados heridos en los combates.- Olmert sostiene que la invasión de la franja era "una operación inevitable".

A la vista de este titular, podemos concluir que los palestinos les están dando un buen repaso a los israelíes. Existe un combate, que segun el diccionario es una "acción bélica o pelea en que intervienen fuerzas militares de alguna importancia". Está claro que las fuerzas israelíes son "de alguna importancia" (cazas, tanques, bombas de racimo y misiles, equipos de visión nocturna...), aunque no parece tan evidente que los palestinos tengan fuerzas de alguna importancia. Por si hay alguna duda, más de 400 muertos en el lado palestino (la mayoría civiles) y, del lado israelí, un muerto confirmado, víctima de un cohete de fabricación casera que cayó en un área poblada. Siguiendo la línea de pensamiento de El País, que no tiene en cuenta la correlación de fuerzas, podríamos decir que si alguien le pega una paliza a tres bebés, se está librando un combate. Un titular tendencioso y que pretende construir una realidad diferente a la que es.

El País parece un periódico israelí. Y si no, veamos este titular de Jerusalen Post:

Another in critical condition after clash with Hamas gunmen
04/01/2009

33 soldiers wounded in Gaza ground op; IAF strikes kill 3 senior Hamas terrorists; IDF says dozens of Hamas gunmen killed.:

Traducción: "Otro [soldado] en situación crítica tras el enfrentamiento con hombres armados de Hamas. 33 soldados heridos en la operación terrestre de Gaza; los ataques de la Fuerza Aérea matan a 3 terroristas de Hamas; el ejército sostiene haber matado docenas de hombres armados de Hamas".

Más razonable parece el juego de titulares de Público, diario que ha aprovechado el vacío dejado por El País al escorarse hacia el centro-derecha. Así, podemos leer en la edición online del joven diario:

Israel consuma la invasión de Gaza 04/01/2009

El ejército golpea a los palestinos por tierra, mar y aire. En los ataques han muerto 35 personas, sólo tres de ellos eran militantes de Hamás. Los medios afines al movimiento palestino aseguran que "dos soldados israelíes han sido capturados" como rehenes.

Vemos cómo Público prefiere el término invasión, mucho más adecuado que combate en este caso. Se resalta, además, la poca efectividad del fuego de los invasores, aunque no se especifica si los militantes de Hamás lo eran de su brazo armado o de las instituciones democráticas palestinas (Hamás obtuvo mayoría absoluta en las elecciones generales de 2006).

El Mundo titula su edición digital de manera más equilibrada que El País, pese a ser considerado un diario de corte sensacionalista:

AL MENOS 30 PALESTINOS Y UN ISRAELÍ HAN MUERTO EN LA OFENSIVA
Israel corta los accesos a la ciudad de Gaza y deja a la capital aislada
04/01/2009

Las tropas han penetrado hasta el ex asentamiento de Netzarim, al norte de la ciudad.
El jefe del Estado Mayor israelí ha asegurado que 'no queda mucho del poder de Hamas'.

El Mundo opta por un titular más descriptivo de la situación, y resalta también la desproción de fuerzas: un solo muerto israelí, al menos 30 palestinos.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Mitrofan: "in memoriam"


La fiscalía pide una multa de casi dos millones de pesetas para José Antonio Rodríguez González, Javier Luis Ripa Jiménez y Nicolás Juan Lococo Cobo, autores de esta viñeta del rey y el oso Mitrofan. La imagen se publicó en el diario Deia hace algo más de dos años, y se trata, en realidad, de un montaje jocoso con el rey como protagonista, tras haber "cazado" al oso en un pueblo del norte de Moscú.

El pueblo era Vólogda, la fecha, entre el 24 y el 26 de agosto de 2006, y los protagonistas, el rey Juan Carlos, en visita privada; el anfitrión, Vladimir Putin y el desgraciado oso. Serguei Starostin, jefe de guardabosques de la zona, afirmó que al oso lo emborracharon con vodka y miel y lo dejaron en las cercanías de donde se encontraba el monarca español, para que lo abatiera "de un solo disparo".

El oso vivía en cautividad y se había convertido en la mascota del pueblo, pues hasta los niños le daban de comer con la mano. Lo sacaron de la jaula para que nuestro rey le pegara un tiro; una escenificación para que el monarca se sienta poderoso y hábil, algo así como lo que le hacían a Franco cuando iba a pescar salmón y trucha y le amarraban los peces al sedal.

A la fiscalía no le gusta que parodien a la Casa Real. Este episodio, con el diario Deia como protagonista, es una segunda parte del esperpento del secuestro de El Jueves y la persecución posterior a los autores, Fontdevila y Torres, a los que se les impuso el pago de una multa de 3.000 euros.

Y todo esto pasa en España, la nosecuantas potencia económica del mundo mundial, en el siglo XXI. Hace poco encarcelaban y luego soltaban a un niño de Marruecos por poner en la pizarra "Dios, patria, Barça" en vez del preceptivo "Dios, patria, Rey". Todos los medios de comunicación y opinadores del país se lanzaron a la yugular del sistema judicial marroquí y de su trasnochada monarquía. Ahora pasa algo similar en nuestro país y la situación se mira de soslayo, tal vez porque el periódico donde apareció el montaje es el que es. Les dejo con un "saludo mal interpretado" que nos dedica nuestro rey a todos los que discrepamos de su "modus vivendi".


viernes, 21 de noviembre de 2008

Bienvenido a la monarquía independiente de tu casa

Sofía en burro, con 5 escoltas por si acaso

Dice la reina griega que "el pueblo español ha hablado ya y varias veces ha dicho sí a la monarquía". Añade que "es lo que hay, es la ley". No recuerdo haber dicho nunca que sí a la monarquía, pese a que llevo casi treinta años viviendo en este país. Creo que la borbona se refiere a la Constitución Española de 1978 (CE), constitución que sólo votaron los que hoy tienen más de 48 años... que tampoco pudieron manifestar su opinión sobre la monarquía, pues sólo les dejaron votar sí o no a un texto en bloque: no se preguntaba por cada título o cada artículo por separado, y esto es algo que la griega parece haber olvidado.

Muchos españoles votaron la CE como la única opción posible para salir de la dictadura, agarrándose a un texto que muchos ni leyeron. No me imagino lo que habría sucedido si la constitución no hubiera sido ratificada; probablemente militares o fuerzas de derechas se habrían hecho con el poder por algunos decenios más.

Si yo fuera Borbón me callaría la boca para no hacer ruido, a ver si me duraba el chollo de vivir en un país donde pudiera robar a la población de manera legal. La reina no tiene muchas luces y se muestra desafiante: "Un republicano en España está tan fuera del contexto actual del país como un monárquico en Francia" dice, mientras se gasta nuestro dinero en viajes, vestidos y reformas palaciegas. Hoy me he enterado de que además de los 9 millones de euros que les van a dar para gastos de bolsillo, tendrán una partida de más de 3 millones para arreglar la piscina y la jardinería de su palacio. Mientras nosotros aguardamos dos años en lista de espera para entrar en las piscinas públicas, ellos con 550 de nuestros millones (de pesetas) se reforman la suya.

El pueblo ha hablado varias veces... ¿Por qué no se atreven a convocar un referéndum sobre la monarquía? No creo que más de un 10% de la población apoyase semejante institución. Los lectores de Menéame no somos una muestra representativa de la opinión del pueblo, ni mucho menos, pero sí una muestra de una parte de él. Si la reina leyera algunos de los comentarios (el primero de ellos ha dado nombre a este post) que suscita la reforma de su piscinita, a lo mejor cerraba la boca antes de decir sandeces. Espero que el calificativo no suponga un secuestro, o mejor dicho, un cierre de mi blog, que ya sabemos cómo encaja la crítica la realeza.


jueves, 13 de noviembre de 2008

La noticia (ficticia) que Ramoncín siempre quiso leer


La SGAE cobrará a los latinoamericanos por usar el castellano

Madrid/Agencias


La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) estudia con su equipo jurídico la posibilidad de “cobrar una tasa fija anual, actualizable según el IPC español” al conjunto de países latinoamericanos por emplear el castellano para la mayoría de sus comunicaciones. Eduardo Bautista García, más conocido como Teddy Bautista, ha manifestado que “más de 350 millones de hispanohablantes no españoles se han apropiado por las bravas y desde hace 500 años de un patrimonio lingüístico del que no han sido creadores ni autores”.

La postura que mantiene la SGAE se justifica en el origen del español, que evolucionó a partir del latín vulgar en el norte de Hispania. Los textos más antiguos que se conservan, las Glosas Emilianenses, de los siglos X-XI, sugieren que en las actuales provincias de Burgos y La Rioja se sitúan los autores y creadores del castellano. Los hoy propietarios de estos textos, la familia Emiliano, ha vendido a la SGAE los derechos de autoría, por lo que Bautista argumenta que esta sociedad es ahora “dueña legítima de los derechos del español”.

Los españoles, libres del impuesto

La ley española, no obstante, considera que todo bien artístico o cultural obra de un español “pasa a ser propiedad del pueblo en su conjunto a partir de los 100 años” (art. 169 CE), lo que significa que los españoles de origen no estarían obligados a pagar la tasa. Este precepto no se aplica fuera de las fronteras españolas, por lo que todos los hispanoablantes no españoles deberían pagar un impuesto “que aún está por fijar”. “Queremos negociar con los gobiernos de cada país, porque creemos que es la forma más sencilla de gestionar el pago. Cada Estado pagaría una tasa fija por habitante, con lo que el monto final dependería sólo de la población total de cada país, excluidos los indígenas y los que no usen el castellano habitualmente”, manifestó Bautista.

El problema surge con los inmigrantes latinos que viven en España, para los que se propone buscar "alguna alternativa generosa", en palabras del portavoz. "Se les podría hacer una rebaja del 50%, y la mitad restante la pagarían con la declaración de la renta, fraccionando el pago si así lo desean", añadió. El portavoz se quejó de que “con la miseria que nos pagan por la música original, los CD, regrabadoras de CD, DVD, MP3, teléfonos móviles, cámaras fotográficas, escáner, fotocopiadoras, pendrives, discos duros, por la reproducción de música en locales públicos, etc., no nos llega ni para empezar”. “Quien quiera cultura que se la pague”, concluyó.

viernes, 31 de octubre de 2008

La culpa es ¿de los padres?

La culpa, de H&M

Una amiga a la que no citaré (hazlo tú misma si te apetece en los comments) me manda esta imagen, que pone en cuestión la célebre frase del candidato Paíño (Santiago Segura) en Airbag: "La culpa es de los padres, que las visten como putas". La afirmación, reutilizada más adelante por el obispo de Tenerife, queda en entredicho al ver esta foto. Quizá la culpa sea de la cadena de ropa H&M. Aunque quizá Paíño y algún otro se referían a una franja de edad inferior, vete a saber.

Lo más curioso es que no se trata de un montaje, como pensaría cualquiera, ya que la propia cadena H&M tuvo que dar explicaciones de la foto, que se publicó en La Vanguardia.

A quien le gustaban más crecidas era a Helmut Newton, que para nada quiero comparar con los personajes recién mencionados a pesar de hablar de él a continuación. Newton, fallecido hace unos 4 años, es uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, y se encuentra de "visita" en Madrid hasta el 27 de noviembre. Nació en el Berlín de los años 20, judío, por lo que no es difícil imaginar la razón que le llevó a exiliarse muy joven en Singapur, desde donde fue deportado a Australia y alistado al ejército de ese país hasta el fin de la II Guerra Mundial.

Newton conoció el éxito en otras ciudades, después de los años de guerra: París, Londres y Nueva York, fundamentalmente. Aunque cultivó muchos géneros, hoy les pongo imágenes de retrato femenino, que llegó a obsesionarle. A pesar de la calidad de sus trabajos, podríamos decir que jugaba con ventaja al contar con una materia prima excelente. No les aburro más y juzguen ustedes mismos.


Generación X

Nos gusta mirar atrás para recordar de dónde venimos

Ahora que se empieza a hablar de la Generación Y, Generación Google o como quieran llamarla, quiero rendir homenaje ¿post mórtem? a mi generación, antes de que sea tan tarde que ni siquiera recordemos lo que significó la Generación X. Al margen de las tonterías tipo JASP (recordad el célebre anuncio de un coche en el que salía un estúpido joven aunque sobradamente preparado), creo que lo mejor de mi generación fue el cambio y cómo nos adaptamos a él.

No estoy de acuerdo con los que dicen que hemos sido una generación que lo ha tenido todo. Hemos sido, eso sí, la generación que lo ha visto todo. Parte de mi infancia fue "de barrio", como la que sale en Verano Azul o en Cuéntame: jugué en la tierra con los boliches (canicas cuando me fui a la península), perseguí gallinas en el corral del vecino, construí una caseta con maderas cerca de la casa de mis abuelos y jugué al cluedo con mis compañeros de calle. Luego crecí y empezaron a gustarme los juegos con interacción femenina: "beso, verdad, consecuencia" o la versión reducida, "beso", con una botella que giraba en los pisos bajos de un orensano centro comercial. Muchos de los Y no han tenido algún contacto con la tierra, las gallinas o los vecinos, y se han convertido en niños de habitación, consecuencia del pánico de sus padres a las ciudades en las que viven... se han socializado a través del messenger.

De pequeño recuerdo la tele en blanco y negro en casa de mis abuelos, o la tele en color en la de mi madre, pero siempre sin mando a distancia y sin vídeo. Usamos el teléfono fijo muchos años, pero vivimos la fiebre del móvil, los más afortunados gozaron del VHS y ahora lo hacen con el Blue Ray, llevábamos el walkman y ahora el mp4, nos movimos en guaguas con revisor y ahora en tranvías donde puedes decidir si pagas o no, vivimos la llegada del MSX, el Comodore o la Nintendo 8 bits como una auténtica revolución... y hemos llegado al Pentium con su execrable Vista y a la Play Station 3, aunque algunos de nosotros dejamos de comprender y usar los videojuegos con la Play 1.

No sé si a todos mis coetáneos les sucederá, pero me cuesta tener convicciones absolutas, dogmas e incluso fe en las cosas, quizá como consecuencia de tantos cambios que nos han enseñado que lo diferente y lo nuevo, también lo desconocido, puede ser mejor que lo familiar o lo tradicional. Creo que estamos más abiertos al cambio, que es algo positivo, pero a la vez nos puede faltar la convicción y las certezas que algunas veces ayudan. La obcecación puede ser buena compañera para conseguir ciertas cosas, y puede que a los X nos falta un punto de confianza para hacer lo que queremos. Pero en realidad, y a riesgo de parecer soberbio, tenemos la capacidad de ser un puente generacional y un instrumento para mejorar el presente. Estamos libres de la rigidez o el anquilosamiento de la generación anterior (llamémosla W) pero mantenemos muchos de sus principios o de su experiencia, siendo la última generación que de manera general mantiene la capacidad para retrasar las recompensas, es decir, de renunciar al placer inmediato y tolerar el sacrificio útil.

En fin, Aran me diría que parezco un abuelo.

martes, 28 de octubre de 2008

6.150


Va por ti, Moi. Porque 6.150 son los metros del Stok Khangri, la cumbre más alta del macizo de Zanskar, al sur de Leh, India, que te has subido sin inmutarte (no me pidas derechos de autor por la foto, que sabes que ahora mismo no estoy para aflojar pasta). Moi es el hombre de las hazañas silenciosas: nunca has presumido de cosas como ésta, así que aquí estoy yo para presumir de ti, uno de los pocos amigos en los que confiaría sin fisuras para cualquier cosa.

El Moi es capaz de hacerse la transpirenaica solo. Dormir tirado en Pirineos, en una casa abandonada, sin más compañía que el cansancio de 12 horas de caminata que te hace delirar y oír pasos en el piso de arriba. ¿O sería algo más que un producto del cansancio? También en Gran Canaria tienes historias apasionantes sobre pateos, con experiencias ikercasillanas que me hacen temblar de miedo por dos razones: jamás mientes y tienes la mente más analítico-metódica que haya visto.

Toda persona que te haya conocido te tiene, como mínimo, aprecio. Incluso Dani el de Oviedo, a pesar de la faena de la deshidratación. Seguro que recuerdas, Dani... dos días por Gran Canaria, hasta llegar a la Aldea de San Nicolás, el punto más remoto de la isla, que hasta hace no tantos decenios no tenía ni carretera. Al segundo día de pateo, a pleno sol, sin agua desde el día anterior, sin tener clara la ruta, tirados en un barranco por el que ya no corría el agua, a punto de beber de un río verde estancado... Dani tiró la toalla, aunque no había muchas maneras de tirar la toalla en medio de aquello. Ahí estaba Moi, con su brújula encefálica. Creo que si lo dejáramos tirado en un punto aleatorio de la Selva Amazónica, llegaría hasta Manaos mirando el musgo de las rocas y la orientación del sol. La cosa es que nos sacó de aquella, siempre con la peculiaridad de su carácter: "Casi seguro que es por aquí", le dijo a un Dani que lo menos que necesitaba en ese momento eran dudas.

Tantas experiencias juntos... Compañero de esquí en Italia y en Huesca, el ciclocamino de Santiago, freganchín en Irlanda, compañero de piso en La Herradura (como odiábamos a los perros del vecino y los gritos del demente), el año en el San Fernando... Hasta alguna novia hemos compartido (en momentos diferentes, nada de tríos, ¿eh?).

6.150 son tambien los días que hace que no escribo en el blog. 6.150 días sin encontrar la motivación para colgar un post. Siento si alguno ha pinchado el enlace y se ha visto mil veces la foto de la parejita y el filetazo. 6.150 veces he sentido ganas de coger la maleta y alejarme de todo, y 6.150 veces me ha faltado el valor para hacerlo.

Les dejo el anuncio de Whassup, 8 años después, que refleja la desmotivación de un país (que no es el nuestro pero podría serlo) y la esperanza del cambio. Lo he visto 6.150 veces y me parece cojonudo.

jueves, 1 de mayo de 2008

La promiscuidad, enemiga de la natalidad


Estaba yo metido en la hemeroteca, rebuscando entre cajones polvorientos algo sobre la concentración racista de los vecinos de La Montañeta en 2006, cuando encontré una noticia tan disparatada como divertida. 30 de mayo de 2006, en La Opinión de Tenerife, aunque aquí transcribo el texto de Abc de la misma noticia, pues no he podido hallarla en la versión digital de La Opinión. Dice así:

El turismo en los tiempos de la infertilidad

No hay «causas endémicas» para la infertilidad en Canarias, pero Ali Mashlab, del Instituto Canario de Infertilidad, cree que la «demasiada alegría sexual» en el Archipiélago tras la explosión del turismo podrían ser una explicación.

Casi dos de cada diez canarios y canarias en edad fértil tienen algún problema para engendrar un niño. Según los expertos, las causas de la infertilidad están bastantes compartidas, ya que en el 40 por ciento de los casos ésta se debe a un problema de la mujer, otro 40 al hombre, y en un 20 por ciento de los casos se debe a problemas conjuntos. Los expertos niegan las «causas endémicas», pero sí que apuntan a la mayor incidencia de la diabetes juvenil o, incluso, la promiscuidad sexual durante la explosión del turismo, como posibles causas.

Que me lo expliquen. El texto de La Opinión era bastante similar, y no explicaba la disparatada conexión entre promiscuidad e infertilidad. Yo pensaba que la promiscuidad era una aliada de la natalidad, sobre todo a edades tempranas: adolescentes recalentados al sol de agosto, con la sesera sancochada, que se ponen a repartir amor por doquier sin las más elementales precauciones. Pero no, resulta que la promiscuidad causa infertilidad.

Además, siempre me ha molestado mucho esa asociación automática que tienen muchos peninsulares entre Canarias y paraíso sexual. Qué carajo es eso de que en Canarias hay mucha promiscuidad por el turismo. He vivido en Galicia, Asturias y Cataluña, y no he notado mucha diferencia en las costumbres sexuales de la gente. Si me apuran, dirían que los peninsulares son más liberales. Además, que los turistas copulan entre ellos, eso lo sabe todo el mundo: discotequita del hotel con barra libre y la irlandesa se enrolla con el holandés de turno que está un martes a las cuatro de la mañana sin nada mejor que hacer. El canario que podría haberse liado con ella estará durmiendo para levantarse a las seis y media a currar o estudiando para algún examen que le ha quedado.

Volviendo a la infertilidad, he estado dándole vueltas al asunto estos días. Incluso le he preguntado a una compañera de trabajo, que tampoco es médica, pero yoquesé, es sanitaria como yo. Entre risas me dijo que a lo mejor si gastas los espermatozoides con cualquiera, cuando te pones en serio al asunto de la procreación, resulta que ya no te quedan balas en la recámara. Tan graciosa como disparatada la teoría.

La noticia me recordó a las encíclicas del papa y a los curas y maestros franquistas que llenaban las cabezas huecas de los adolescentes con miedos a todo lo que pudiera ocasionar placer. El antihedonismo religioso que tanto repelús me da: "Las pajas son malas, te perforan el cerebro [quién lo hubiese dicho, al final era la carne de vaca]"; "La fornicación, pecado mortal, sólo el misionero, con tu mujer y sin condón".

Que alguien me saque de la ignorancia. Seguro que hay alguna relación promiscuidad-infertilidad además de las que he escrito aquí arriba. Agradezco sus posts. Y... ya saben, cuidado con andar por ahí con muchas/os, que luego se me quedan todos estériles.

lunes, 7 de abril de 2008

La llama que ya no arde


La antorcha olímpica por fin se ha apagado. Ha sido, curiosamente, en París, capital del único país que se ha atrevido a insinuar un boicot a los Juegos si las cosas no cambian en el Tíbet. Al principio pensé que las autoridades habrían “permitido” a los manifestantes armar la marimorena en el recorrido, poniendo a los policías de figurantes que no debían implicarse demasiado. Pero lo cierto es que no; los gendarmes repartieron leña de la buena, y si no vean a este pobre apaleado pidiendo libertad para el Tíbet.

Probablemente los manifestantes acudieron al centro de París con cierta relajación, pensando: “Si Sarko ha dicho que no le gusta eso de matar tibetanos, seguro que hoy nos dejarán protestar sin muchas trabas”. Pero la boca sangrante del tibetano del vídeo deja poco lugar a esta interpretación.

Sarko nunca ha sido un tipo de fiar. En 2005, cuando era ministro de Interior y ardían los coches en media Francia, afirmó que los inmigrantes de los suburbios eran “basura social” y que iba a “limpiarlos a manguerazos”; además de expulsar a los detenidos en los disturbios tuviesen o no permiso de trabajo. Con este perfil tan conciliador, parece extraño que se haya metido con la cosa del Tíbet, que seguro le importa poco. Personalmente me inclino por un capricho de su novia, que dice que es progre y socialista, aunque también podría ser para lavar un poco su imagen, tan devaluada por sus millonarios viajes y el circo que se ha montado con la Bruni.

Resulta penoso que los tibetanos tengan que conformarse con el apoyo simbólico de la derecha francesa. Estados Unidos, a través de su presidente, se ha limitado a llamar al Jintao para decirle que si le viene bien dialogar con el Dalai. España, por si acaso, no ha dicho nada de nada, y menos después de que el COI sostuviera que no iba a pronunciarse sobre China por el Tíbet ni sobre España o EE.UU. (candidatos a los Juegos de 2016) por el País Vasco o por Guantánamo. Y en una cosa tienen razón, y es en que a Pekín le ha tocado la china con estos juegos, sin ser los únicos que se pasan los Derechos Humanos por el Arco del Triunfo, precisamente visitado ayer por la fallecida antorcha.



domingo, 6 de abril de 2008

Mi Hyundai Accent


Tengo un coche nuevo. Es del año 1999 (no como el de la foto), pero para mí es nuevo. Y es que lo acabo de comprar. Ya tiene cosas de viejo. Como les pasa a algunas personas, que se van avejentando siendo aún jóvenes. Tiende a írseme a la derecha, cosa que pasa con los años. Yo le tiro para la izquierda, pero él sigue erre que erre. No le gusta correr, y a más de 100 se lamenta profundamente. También me pierde algo de aceite, aunque creo que eso no es exclusivo de los viejos.

Recuerdo con nostalgia al difunto Golf. Ése si que era un señor coche. Éste es joven, inexperto, y yo lo veo aún plano, inerte; no despierta en mí simpatía u odio, nada en absoluto. Le faltan experiencias que le den algo de personalidad. Ninguna mujer me lo ha estrenado aún, así que no he podido decir lo de “ése no es el pito que debes tocar” u otras cosas que nos cantaban Los Inhumanos. Tampoco lo he rozado o abollado, así que ninguno de los accidentes de su gris chapa me dice nada.

La Guardia Civil no me ha parado con él. Tampoco me han multado por aparcarlo mal. Ninguna ex novia resentida me lo ha rayado. No me ha dejado tirado en medio de la autopista, ni ha atropellado a ningún animal. Démosle, no obstante, una oportunidad.

martes, 18 de marzo de 2008

Olla quén fala


Catorce años después. El pibe de las islas, el negro, volvía a la ciudad de su niñez. Todo estaba más o menos como lo recordaba, excepto las distancias, que ahora eran sorprendentemente cortas, y los edificios, que relucían tras librarse de la capa de roña que antes cubría gran parte de las construcciones de más de un decenio de antigüedad.

Por un guiño de la tecnología, el pibe había conseguido el teléfono de una de sus compañeras de clase, de la clase del 92, de aquella clase de compañeros que nunca más volvió a ver. Ese teléfono le llevó a otro, el del primer amor, que nunca fue más allá de un beso en la mejilla y una sesión de cine: Mira quién habla, con palomitas y nervios, muchos nervios.

Catorce años daban para mucho, aunque en sus facciones parecían haber transcurrido sólo tres o cuatro. Ella había cambiado algo más, aunque mantenía su complexión asténica y su mirada azul y directa; una mirada tan fija que él sólo la pudo devolver en un par de ocasiones.

La vio a las diez y media, bien de noche, un lunes. En la puerta del mismo colegio en el que compartieron pupitres, cuchicheos, risas y miedos... Miedos provocados por maestros excéntricos, algunos necesitados de una buena dosis de Prozac que en ese entonces no podían conseguir, y que lo sustituían por berridos e insultos, bofetones, tirones de oreja, disparos de tiza e incluso ejercicios de esgrima ante un público tan joven como atónito.

Callejearon por la zona vieja hasta un bar de copas, de rojos y de humo asfixiante. Diez cañas y veinte cigarros dan para mucho, y hubiesen dado para más si el camarero no los hubiese barrido a las cuatro, después de, eso sí, haberlos invitado a la última. Y antes, sobre la mesa, las excentricidades del de Sociales, las chuletas desplegables en el examen de Historia, las prácticas de disección con ojos y corazones de ternera, las cintas de Elvis y Roy Orbison que se intercambiaban, los motes originales, los motes despectivos que hundieron a más de dos, las tardes jugando a beso verdad consecuencia, los verbos irregulares en gallego (impronunciables a veces para un canario)... En mitad de la noche, entre la cuarta y la quinta caña, la confesión que más había conmovido al pibe en sus veintiocho años: "Me dio miedo tanta felicidad, me aterrorizaron tantos sentimientos mezclados, y a pesar de lo que sentía, preferí volver a una monotonía más estable".

Se despidieron, con lágrimas contenidas y la esperanza de compartir otras diez cañas en cualquier rincón del mundo. Quizá dentro de otros catorce años ella ya no sea librera ni él trabaje en un hospital. Pero seguro que les quedarán historias para sacudirse mutuamente los posos del recuerdo.


martes, 26 de febrero de 2008

Las 21 mentiras



No voy a presentarles una novedad, ni nada en exclusiva... Tosco se ha hecho muy popular en la red con sus 21 mentiras, y no le falta demasiado para conseguir el medio millón de reproducciones en Youtube. Lo vi en vivo el pasado viernes en el lagunero Café Teatro Siete y, casualmente, hoy me lo envía una amiga ¡que vive en Bilbao! Gracias Aran.

Como se dice por ahí, no están todas las que son pero sí son todas las que están. Después de una rápida lectura de la letra, creo que la única que no he utilizado nunca es la séptima, ya que sólo fumo en banquetes/bodas/comuniones y aún no me ha dado por dejar este esporádico vicio.

Para reírse un rato. Perdonen tanto tiempo de ausencia mis posibles lectores.

viernes, 11 de enero de 2008

El himno de España: Pemán contra Cubero


Dice llamazares que si Pemán levantara la cabeza denunciaría la letra del himno (aún no aprobado) por plagio. José María Pemán fue un poeta andaluz que nació a finales del XIX, monárquico, articulista de Abc y que, en la Guerra Civil, se dedicó a dar discursitos en el frente y a visitar soldados heridos en el lado nazional. El caso es que este hombre se inventó un himno que nunca fue oficial, pero que obligaban a memorizar en las escuelas de la posguerra.

No le falta razón a Llamazares. Parece como si el tal Cubero hubiese metido el himno de Pemán en una batidora y hubiera recompuesto los pedacitos de manera aleatoria. Y encima ya tiene a la SGAE detrás, que ha propuesto la letra junto al Comité Olímpico Español (COE), al olor de la lluvia de euros que dejarán los derechos de autor (a éstos les toca el gordo todos los días).

Pondré a la izquierda el himno de Pemán y a la derecha el de Cubero, el famoso parado manchego, aunque bien podrían ir los dos a la derecha si la informática fuese un poco más avanzada.

Himno de Pemán


Viva España
alzad la frente hijos
del pueblo español.

que vuelve a resurgir.

Gloria a la Patria

que supo seguir

sobre el azul del mar

el caminar del Sol.

Triunfa España

los yunques y las ruedas

canten al compás

un nuevo himno de fe.

Juntos con ellos
cantemos de pie

la vida nueva y fuerte

de trabajo y paz.

Himno de Cubero


¡Viva España!
Cantemos todos juntos

con distinta voz
y un solo corazón

¡Viva España!
desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad
Ama a la patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad
Gloria a los hijos
que a la Historia dan
justicia y grandeza
democracia y paz.


De entrada, vemos que tienen el mismo número de versos, si bien podría alegarse que esto es así porque la melodía es la misma y la letra debe adaptarse a ella. Pero si seguimos leyendo, encontraremos multitud de analogías, muchas más de las que podríamos intuir al primer golpe de vista.

Los dos himnos empiezan igual, con el socorrido “Viva Ejpaña”. El segundo y tercer verso actuales, “cantemos todos juntos con distinta voz”, es análogo al “juntos con ellos cantemos de pie”; versos 13 y 14 de Pemán.

La cosa no se queda aquí, no crean, porque incluso se utilizan sustantivos iguales para hacer referencias a la geografía española. Así, el mar es “inmenso” para Cubero y “azul” para Pemán”. Pemán utilizó también el azul, pero decidió reservarlo para el mar, menos contaminado en aquella época. Curiosa elección de color; ambos se decantan por el azul en vez de echar mano de los más patrióticos rojo o amarillo.

Seguimos con la copiadera, porque el “himno de fe” pemaniano se sustituye por el más políticamente correcto “himno de hermandad”. La “gloria a la patria” en la posguerra es hoy “amor a la patria”, ya que la gloria se reserva hoy “a los hijos” (de la patria, supongo yo). Y no crean que los hijos son un elemento nuevo, porque también estaban presentes en el himno progresista del andaluz: “Alzad la frente hijos del pueblo español”.

Para rematar la cancioncita, nos quitan lo único que nos podía venir bien, el curro. Y es que la “vida nueva fuerte de trabajo y paz” es sustituida por una vida sin trabajo pero con " justicia" (éstos no se ha dado una vuelta por los juzgados), "grandeza" (tampoco han visitado un minipiso tipo Trujillo), "democracia" (eso dicen) y "paz" (si la definimos como ausencia de guerra, podría valer).

Les dejo con la versión de Leonardo Dantés, más original aunque igual de patética. A ver qué les parece.


domingo, 6 de enero de 2008

¿Qué Pacha en elpais.com?


El diario El País, en su edición digital, nos ofrece una “noticia” en año nuevo acerca de cómo celebran en el Pachá de Barcelona el fin de año. La “información” comienza con un pequeño vídeo publicitario de unos segundos de duración, que rotulan en la parte inferior con la palabra “publicidad”. Lo que me pregunto es por qué no dejan ese rótulo durante todo el vídeo, pues lo que viene a continuación no es más que un vídeo promocional de Pachá, probablemente pagado y hasta realizado por la propia discoteca, aunque en el micro del reportero se lea “Atlas”. Vean, vean.

http://www.elpais.com/videos/sociedad/Pacha/celebra/fiesta/dia/Barcelona/dar/bienvenida/ano/nuevo/elpvidsoc/20080101elpepusoc_4/Ves/

Qué gracia. Si hasta nos informan del horario de apertura. Sólo falta que nos digan el precio de los combinados y las promociones de este mes. ¿Por qué no hicieron algo similar cuando Nardo reabrió el Blues Bar en septiembre?; ¿o cuando la frutería de Barrionuevo decidió diversificar su oferta e incluir el queso y los huevos además de las tradicionales hortalizas?

Mucho le habrá costado, imagino, al dueño del garito (un tal Pedro Trapote), que su local esté en la web de uno de los diarios más leídos en español (o al menos eso dicen ellos, pues no se someten al control de la OJD desde hace unos buenos años). Por cierto, que a este señor Trapote le vienen haciendo un buen seguimiento de sus actividades desde 1996. Ventajas de estar bien relacionado.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/dueno/Joy/Eslava/reabre/discoteca/Pacha/elpepuespmad/19961212elpmad_26/Tes

Y en las noticias de Ibiza, sección del mismo diario digital, también un tratamiento especial a la discoteca.

http://lacomunidad.elpais.com/noticiasibiza/2007/12/4/noticias-ibiza-pacha-tv

¿Dónde está el interés público?; ¿la relevancia social?. Ni siquiera implica a alguien conocido, y la proximidad geográfica es bastante dudosa para un diario que se lee en todo el mundo. Lo que manda es el dinero, y lo que han hecho es un publirreportaje en toda regla. Supongo que los (i) responsables del periódico seguirán pasándose los criterios de noticiabilidad por donde los muslos pierden su nombre, pues no les va nada mal.